
tal vez otro día me hubiera puesto a dormir
pero cada quien sabe cómo se olvida un suplicio
cada uno sabe como sobrellevar
la máscara que cae al suelo y se destroza
me ha dolido el cuerpo de pronto
como si toda la vejez del mundo se me juntara
no quise ver el cielo y sus funerales
no escuchar músicos con sus demonios dentro
me quedé esperando nada más
a ver si el tiempo se hundía por sí solo
lúgubre luz de las resignaciones
rendija de la pérdida y la salvación
no me dormí ni apague la lámpara
porque el mundo debe vivirse con todas sus piedras y abismos
hay un principio en el calabozo de la noche
pero lo hay también al quedarse quieto
los ojos están aquí y en todas partes igual al péndulo
- ese agujero que se traga a la vida -
unos y otros
como los hombres
como las historias que cuentan al hombre
y que los hombres cuentan a sus descendientes
no me dormí ni apagué la lámpara
para decir que había vivido
Miguel Ángel Ortiz
El cuaderno de las resignaciones (fragmento)



me gusta.
usted siempre recomienda cosas bien buenas.
sigo siendo ferviente visitante de su blog, y soy también una personas muy sorprendida de su manera de compartir las letras, las suyas y las de los otros, ya sabe, en muchos sentidos. Gracias.
Saludos.
Mis(ana): gracias por su comentario. Usted ya sabe que es bienvenida en este espacio. Sobre lo de compartir las letras, creo que a estas alturas del Internet, leer, escribir y compartir es fundamental. Y también creo que aún hay trabajo de mucha que debe ser traído a la red. Saludos