De sombreros

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Todas las cosas llevan sombrero. Todos los animales llevan su sombrero. Los vegetales llevan también el suyo. No hay en este mundo nada ni nadie que no lleve la cabeza cubierta. Aunque los hombres se quiten el sombrero, siempre queda la cabeza cubierta de algo que podríamos llamar el sombrero innato, natural y tácito de cada persona.
Desde el punto de vista del hombre, los sombreros de clasifican en sombreros naturales y sombreros artificiales. Se llama sombrero natural aquel que nace con cada persona y que le es inseparable aún después de la muerte. En el esqueleto, la presencia del sombrero natural y tácito es palpable. Se llama sombrero artificial aquel que se adquiere en las sombrererías y del cual podemos separarnos momentánea o eternamente. En el esqueleto, la falta de este sombrero artificial es, asimismo, evidente.
Negaciones de negaciones
César Vallejo

Una novela narcopoliciaca

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En su discurso ofrecido en abril de 1982 al recibir la Medalla Nacional de Literatura, John Cheever afirmó: “Una página de buena prosa es aquella donde uno puede oír la lluvia. Una página de buena prosa es aquella donde escuchamos el rugido de una batalla. Una página de buena prosa tiene el poder de hacernos reír. Una página de buena prosa me parece el diálogo más serio que pueden llegar a tener las personas bien informadas e inteligentes a la hora de mantener, ardiendo pacíficamente, los fuegos de este planeta”.
Cada uno de estos atributos delineados por el Chejov de los suburbios, como también se le conocía a Cheever, suelen ser constantes entre tantas y tantas propuestas literarias. El problema es que estas características no siempre están juntas en una sola obra. De modo que aquel texto que nos asombra no suele hacernos reír. En cambio, lo que nos prodiga carcajadas no suele tener pasajes con terror, odio o tristeza. Asimismo, las descripciones de escenas o paisajes parecen sacados de un mismo molde, serio, cuadrado y ceremonioso. Pero, por fortuna, esta apreciación no se puede generalizar.
Desde hace años el periodismo ha parido notables plumas de la literatura. Es frecuente toparse con textos periodísticos cuyo quilataje suele ser más alto que muchas obras “literarias”. Como es bien sabido, quien hace periodismo literalmente vive en amasiato con las historias y, por ende, con las palabras. Ambas concubinas pueden llevar a una cosa: a escribir. Y parafraseando a Raymond Chandler, si el producto posee un alto nivel artístico, es literatura. (Leer más) (En la pic, su servilleta, el Almazán y el Ortiz, durante la presentación del libro en Acapunk)

Dos caminos para todos

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Amigos y enemigos, aquí comparto la versión digital de Dos caminos. Se puede leer en línea o bien, descargar para el dispositivo móvil de su preferencia. Muy pronto empezarán las presentaciones.
DC

Capital del mundo y sucursal del cielo

Los que ya saltaron